El otro (‘¿Qué tan extraño es el extraño?’) *

 

  Sigue en la sombra, agazapado. Anota madrugadas,

Cuenta las horas, minucioso, y espera.

Acumulo dolor entre las tripas.

Inquieto veneno le circula

Por la intrincada red de achuras.

Tiene la mano seca (casi garra) y espera.

Roe la estructura del futuro

Buscando un punto débil. Un poro.

Diablos y Diosses. (1991)

 

El otro está al acecho, dispuesto a desbaratar los planes de los otros.

Merodea la frontera, envía algunas avanzadas, escudriña movimientos, dronea la superficie del territorio. Mira desde lejos con poderosos largavistas, obtiene datos satelitales. Tal vez un observador independiente (no sabemos si existe un observador de esa categoría) podría decir que la frontera sólo es un espejo que refleja lo que se cree que es el otro.

Los títulos de los diarios siempre son falaces.  Es la constante posverdad de los otros.

Me han dicho que Borges estaba convencido de que había otro Borges (El otro, el mismo, 1964). “El infierno son los otros” dicen que afirmaba Sartre. Según Zigmunt Bauman, vivimos una parte de nuestras vidas online y la otra offline. Es decir que a veces somos uno y a veces somos otro. Tal vez la alteridad sea una lucha por la identidad (o al revés) la lucha por la identidad nos deposita en la alteridad (*)

Para muchos, la Argentina es la Ciudad de Buenos Aires y sus alrededores. Incluso, hay pensamientos extremos que incluyen sólo hasta el primer cordón; es decir, los unos y los otros. La simplificación también es un modo de definir, de estigmatizar: la “geografía espectáculo” es una manera de asignarle a esos espacios un carácter de otredad: da lo mismo la Quebrada que la Catarata que El Glaciar.

La unidad es lo federal y la alteridad “el interior”.

La unidad es el Mercosur. La alteridad es la disgregación del organismo.

La unidad es (era) la Unión Europea y la otredad son las embarcaciones que navegan al garete por el Mar Mediterráneo repletas de otros; los campos de migrantes en Turquía, la inestabilidad de Grecia, la incorporación a la Unión de los países de Europa del Este.

El Brexit es la solución inglesa, la sal inglesa a tanta unidad indigesta.

Los otros están en  Cataluña (pero Barcelona piensa que los otros están en España).

Propongo que nos miremos en el espejo de la frontera y nos hagamos la siguiente pregunta:

- ¿Adónde están “los otros”, en Gallegos o “en el interior”?

 

(*) Título de un artículo publicado en la revista RELACSO, de Flacso, México (ver link)

 

http://relacso.flacso.edu.mx/sites/default/files/docs/03/que_tan_extrano_es_el_extrano_consideraciones_de_la_otredad_en_simmel_sennett_y_bauman.pdf

http://webiigg.sociales.uba.ar/iigg/jovenes_investigadores/5jornadasjovenes/EJE1/Mesa5_Luchetti.pdf