El Desalmadero.

Allá por los años 2000 y 2001 junto a Silvia Majul y José Ceña llevamos adelante un sueño que partió de una necesidad colectiva. Los músicos teníamos muy pocos espacios para mostrar lo que hacíamos y decidimos crear nuestros propios lugares. Las cosas no han cambiado, seguimos necesitando espacios para expresarnos, para encontrarnos, para compartir. En esta nueva etapa consideramos que el lugar ideal es la casa de los músicos, el Sindicato Argentino de Músicos, (nuestro SAdeM). Regresamos entonces en el bar del sindicato, en SAdeM ART para continuar tejiendo la trama y el abrigo de nuestras canciones populares. (Rolando Goldman)
Sabemos que por estos días, los escasos refugios para nuestra cultura siguen siendo espacios de resistencia, de esperanza y, aunque los perros ladren hemos decidido volver a cabalgar.(José Ceña)

La Chuza+Gato Ossés
El sábado 28 de abril, tocaremos aquí, juntos con La Chuza, (nosotros que siempre buscamos espacios donde resistir). Fuimos convocados y lo agradecemos.

El otro (‘¿Qué tan extraño es el extraño?’) *

 

  Sigue en la sombra, agazapado. Anota madrugadas,

Cuenta las horas, minucioso, y espera.

Acumulo dolor entre las tripas.

Inquieto veneno le circula

Por la intrincada red de achuras.

Tiene la mano seca (casi garra) y espera.

Roe la estructura del futuro

Buscando un punto débil. Un poro.

Diablos y Diosses. (1991)

 

El otro está al acecho, dispuesto a desbaratar los planes de los otros.

Merodea la frontera, envía algunas avanzadas, escudriña movimientos, dronea la superficie del territorio. Mira desde lejos con poderosos largavistas, obtiene datos satelitales. Tal vez un observador independiente (no sabemos si existe un observador de esa categoría) podría decir que la frontera sólo es un espejo que refleja lo que se cree que es el otro.

Los títulos de los diarios siempre son falaces.  Es la constante posverdad de los otros.

Me han dicho que Borges estaba convencido de que había otro Borges (El otro, el mismo, 1964). “El infierno son los otros” dicen que afirmaba Sartre. Según Zigmunt Bauman, vivimos una parte de nuestras vidas online y la otra offline. Es decir que a veces somos uno y a veces somos otro. Tal vez la alteridad sea una lucha por la identidad (o al revés) la lucha por la identidad nos deposita en la alteridad (*)

Para muchos, la Argentina es la Ciudad de Buenos Aires y sus alrededores. Incluso, hay pensamientos extremos que incluyen sólo hasta el primer cordón; es decir, los unos y los otros. La simplificación también es un modo de definir, de estigmatizar: la “geografía espectáculo” es una manera de asignarle a esos espacios un carácter de otredad: da lo mismo la Quebrada que la Catarata que El Glaciar.

La unidad es lo federal y la alteridad “el interior”.

La unidad es el Mercosur. La alteridad es la disgregación del organismo.

La unidad es (era) la Unión Europea y la otredad son las embarcaciones que navegan al garete por el Mar Mediterráneo repletas de otros; los campos de migrantes en Turquía, la inestabilidad de Grecia, la incorporación a la Unión de los países de Europa del Este.

El Brexit es la solución inglesa, la sal inglesa a tanta unidad indigesta.

Los otros están en  Cataluña (pero Barcelona piensa que los otros están en España).

Propongo que nos miremos en el espejo de la frontera y nos hagamos la siguiente pregunta:

- ¿Adónde están “los otros”, en Gallegos o “en el interior”?

 

(*) Título de un artículo publicado en la revista RELACSO, de Flacso, México (ver link)

 

http://relacso.flacso.edu.mx/sites/default/files/docs/03/que_tan_extrano_es_el_extrano_consideraciones_de_la_otredad_en_simmel_sennett_y_bauman.pdf

http://webiigg.sociales.uba.ar/iigg/jovenes_investigadores/5jornadasjovenes/EJE1/Mesa5_Luchetti.pdf

 

 

 

 

Gato Ossés: 38 videos de YouTube. Gracias!

https://www.youtube.com/watch?v=LeI-h6Ca0ok&list=PLpZOicGI26EAAs7crpSyJWsEFzruy0WbbGato 2014 2 (1)

Baión en Fa.

‘Festival Cueva de las manos 2017′ (grabación casera de Ipad). Chino Contreras (guitarra) Sandro Padilla (bajo) Roly Mirol (percusión) Nelson Ortega (acordeón) y Tanya Veloso (coros).

La Ruta de la Seda.

ruta

En 2013 el presidente  de la República Popular China , Xi Jinping,  anunció la Iniciativa de la Franja y la Ruta para la Cooperación Internacional. Según sus palabras, “Hace más de dos milenios, las personas diligentes y valientes de Eurasia exploraron y abrieron nuevas vías de intercambio comercial y cultural que unían las principales civilizaciones de Asia, Europa y África, colectivamente llamadas ruta de la seda por generaciones posteriores”.  Este año se realizó el Foro donde participaron líderes de todos los países. OBOR, por sus siglas en inglés, “One belt, one road” (Un cinturón, Una ruta) se basa en el espíritu de las antiguas rutas, es una red transnacional que conecta principalmente a Asia con Europa y África, con el objetivo de promover el desarrollo común entre todos los países involucrados; habrá una ruta marítima paralela, es decir, habrá un cinturón de agua y de metal.

Recuerdo las pesadas caravanas / Y las nubes de polvo en el desierto. (Tamerlán (Borges, 1971)

 

En la Ruta de la Seda (en la ruta imaginada) caben infinitas caravanas. Todavía no terminan de llegar ni acaba de partir la última fila de camellos. Todavía no se completó la carga del último carruaje. Ni del último barco. No nació todavía el último jinete. Todavía no se corta el cordón de seda azul que une los extremos. Dice Borges en el prólogo de Descripción de un Reino: “Marco Polo sabía que lo que imaginan los hombres no es menos real que lo que llaman la realidad”. Los espacios imaginarios y los espacios reales (la geografía) están tejidos entre sí. El viaje es, tanto trasegar la ruta y el polvo como andar por los libros (como anduve yo) en busca de la Torre de Bukhara. Debo seguir buscando, pero cuando la encuentre, cuando lea el texto, no estaré todavía en esa torre.

En el rostro de algunos de los soldados de terracota que guardan el sepulcro de Qin Shi Huang Di, podríamos reconocer, tal vez, al hombre que cabalgó de Xi’an hasta Constantinopla. En algún otro, al soldado que navegó en las caravanas marinas del Océano Índico siguiendo los monzones. China es tan paradójica como la Ruta y la Muralla.

La ancha red del mundo (www) tiene infinitas referencias a la Ruta. Se podría establecer un comienzo dos mil años antes de Cristo y darle una distancia de ocho mil kilómetros; sus diversas rutas comenzaban en Xi’an, China, y pasaban por diversas ciudades hasta llegar a Constantinopla. Las rutas, en sí mismas, no tienen nombre (están). Las de la Seda fueron, antes, la Ruta del Jade, pero nadie sabe si sus contemporáneos la llamaron así o si ni siquiera le dieron una nomenclatura específica. Nadie puede decirnos cuándo emprendieron el viaje los primeros mercaderes. En ese tiempo, creo, sólo sabían que se viajaba hacia el Oeste.

Una ruta de agua y de metal

Los nombres de Xi’an, Samarcanda, el color el sabor y el olor de las viejas ciudades, de los mercados, de la arquitectura, están adentro de la literatura, junto con la caída de Constantinopla. Pero la pulsión por el viaje es perpetua; la presión de las mercaderías, la demanda y la oferta, el determinismo del hombre por llegar (y volver), siempre establecerá la ruta ya sean terrestres, marítimas, aéreas o digitales.

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