Buscando a Evita.

EvitaVyA Nota del año pasado, por el nacimiento de Evita.

 

 

 

7 de mayo, busco “Eva Perón” en  Google y salen casi cuatro millones de resultados. Busco imágenes, y las fotografías se agrupan en un álbum que parece infinito. Pero mi corazón y mi memoria buscan a otra Evita. Mejor dicho, buscan desafiar a la Internet: mi recuerdo versus el recuerdo de la web.

No encontré  explicaciones sobre el color de su voz. Tampoco decía nada de la energía inmanente de un cuadro colgado en el altillo de la casa recién comprada, en 1958. No encontré la marcha de las antorchas en Perito Moreno ni el silencio de la ocho y veinticinco de la tarde. No encontré ese instante de silencio -la radio siempre estaba encendida en la casa de mi viejo-; la mujer que está guardada entre esos millones de resultados, es y no es la  mujer que vive entre mis recuerdos y sensaciones.

Es que la memoria  no es la memoria de Google, la memoria es un milagro de la vida trascendente. Es detallista, es microscópicamente detallista. La memoria es capaz de retener la micromillonésima parte de un instante fugaz y aparecer sin que sea necesario introducir ninguna clave.

Y también, quedarse muda en el fondo del ovillo de neuronas.

Así es de lábil, de inasible, la memoria, se me ocurre; y creo que así es la memoria de los pueblos.

El inconsciente colectivo lo contiene todo; cada uno de nosotros está conectado a ese magma  como estoy conectado hoy, a mi pecé. El ícono, el símbolo, sintetizan la memoria general: cuando uno, o miles, o millones piensan, por ejemplo, Che Guevara lo piensan con la foto de Korda, todo junto.

La Evita que yo busco no está en Internet; la encuentro en este magma, pertenece al inconsciente colectivo, a  mi propio universo.

PATAGONIA ESCRITA PROGRAMA 1. BLOQUE 1

Un programa de Miguel Auzoberría. Su libro “Los días de Cepernic” y otros emprendimientos  suplen la ausencia de iniciativa cultural en Santa Cruz por estos días.

https://www.youtube.com/watch?v=cWT9KY9LqKw&feature=youtu.be

Solsticio de invierno (21 de junio de 2015)

w inti

 

Ayer, en la desconocida Beccar, salí a la calle justo cuando la oscuridad estaba llegando. Subí al auto y (máquina y cuerpo) fuimos entrando en una telaraña de sombras, en un agua de aire que lo inundaba todo. Me dije: aquí el WeTripantu, el Inti Raymi. Por lo menos una vez en la vida lo siento en mi universo, mi universo limitado de hombre consciente.

El Nadador

Foto de arteide.org

Así era él en ese tiempo mágico donde todo fue maravilloso; aquel tiempo que todos vivimos, un período -a veces breve- donde todo estuvo bien, en armonía. Cada uno lleva a cuestas su propio paraíso perdido. Adán y Eva son la gran metáfora de ese amor que tuvimos una sola vez en un tiempo y un espacio irrecuperables. Tal vez la frustración cotidiana sea ésa, la imposibilidad de poner en escena aquel tiempo fantástico donde todo estaba bien.
Algunos nostálgicos perpetuos de la juventud ubican ese paraíso en el tiempo en que tenían fuerza, resistencia, pelo y poca grasa, cuando eran héroes. Pero esa suele ser una nostalgia artificial, creada por la necesidad consciente del recordador para justificar cierto cinismo.

A mí me parece que si alguien alguna vez poseyó el paraíso, tuvo que ser en la niñez, cuando todo era original, novedoso; cuando los padres eran esa capa de ozono que nos protegía del mundo, esos viejos que casi todos los chicos han tenido alguna vez. Casi todos los chicos.

Fotos Gato Ossés 2014/2016

GatoBariloche2007Gato PM 1

CdeP4Gato Afiche PT Gato Jacobacci 2016 2Gato Público Festival Gato PM 2015en la boca (canaletas paralelas no perpendiculares), 2007 Flyer de Patagónicos
gatoferia-libro-2008

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