PATAGONIA AL SUR

VOCES (y apuntes)

El viento es una voz eterna que se desliza haciendo rafting sobre el cauce intermitente (el curso adivinado) del Río Deseado. El viento es una voz que se oye con la piel; la meseta lo escucha con la piel. El río Santa Cruz tiene una voz sonora, veloz, con un ligero acento lacustre en el cauce mas profundo.
La voz del mar es un murmullo eterno con anuncio de mareas, mensajes de la luna. Ruedan y ruedan las piedritas de jugar a la payana. Van y vienen. A veces, la garganta del mar se pone ronca de tormenta.
El silencio extremo, el silencio líquido de la meseta, también se oye.
Hay voces que no están grabadas, voces que ya se fueron, pero que seguirán sonando en la memoria de alguien o de algunos. El soporte es el recuerdo. Cuando se muera la ultima memoria se quedarán calladas.
La voz,  los sonidos ¿existen sin que alguien escuche? El oído es la mitad del sonido y de la voz. La mitad insoslayable.
La voz es materia prima: una casa sin voces, una ciudad sin voces no tendría sentido. Un conjunto de edificios en silencio no es una ciudad.
Hay voces que revolotean como pájaros en el cielo del pensamiento. Nos comunican con un espacio que no conocemos. Nuestra propia voz nos dice cosas que la voz no repite. Las voces y sonidos expresan a la vida común y corriente.

Apuntes:  Evita, 7 de mayo de 1919 – 26 de julio de 1952.

¿Cuánto hay que amar para ser amado más allá del olvido?
El amor para siempre es una meta inalcanzable para el amor humano, para el amor común, para el amor de todos los días. Muchos se han jurado amor eterno pero no lograron cumplir  su juramento. El olvido es la forma mas frecuente del no-amor.
¿Qué clase de amor hay que entregar para traspasar el territorio de los amores tibios?
Evita pertenece a la memoria colectiva, y la memoria del pueblo se renueva eternamente.