Zheng He, el Almirante eunuco

Los chinos descubrieron América 70 años antes que Colón

(Gavin Menzies)

Funcionarios, nobles, militares, eunucos y concubinas han dejado una red interminable de historias, conspiraciones, muertes, traiciones, lealtades y mutaciones siempre en torno del punto principal: el Emperador. Pero Zheng He era mucho más que un eunuco para el Emperador Zhu Di, que reinó entre 1403 y 1424. Estaba a cargo de una enorme flota con 300 barcos y veinte mil tripulantes. Estos eunucos de la corte de Zhu Di tenían una tarea mucho más trascendente que cuidar concubinas: tenían que llevar la flota a comerciar y lograr tributos de todos los reinos e islas adyacentes.

Nanjing, ubicada a las orillas del Yang Tze, ha levantado un parque temático sobre Zheng He. En esta ciudad se preparó la flota. Allí vivió Zheng He. Hay un monumento al Almirante, una réplica exacta de la Nave del Tesoro —según se afirma, el mayor buque oceánico de su tiempo— y frisos donde se reproducen los grabados de las visitas diplomáticas de Zheng He a reyes y mandatarios de ultramar. En uno de esos viajes, entre tantos testimonios exóticos, le trajeron de regalo al Emperador, una jirafa.

Zheng He es para los chinos el gran navegante, el extraordinario Almirante que surcó todos los mares entre China y la costa oriental del África. En el Parque hay una especie de “mesa de arena” enorme donde se puede seguir el itinerario de los siete viajes. Ninguno de ellos dobla el Cabo de Buena Esperanza hacia el Atlántico. Los chinos no se atribuyen el Descubrimiento de América.

Gavin Menzies, El autor de 1421 El año que China descubrió América es un Comandante de submarinos, retirado de la marina inglesa. En el 2002 presentó su tesis ante la Real Sociedad Geográfica de Londres. Allí afirmó que los chinos habían descubierto América setenta años antes que Colón. Dice:

Aquellos extraordinarios almirantes chinos atravesaron el Estrecho de Magallanes noventa y ocho años antes que el propio Magallanes, y exploraron la Antártida y el Ártico cuatro siglos antes que los primeros europeos, y América setenta años antes que Colón. Los grandes almirantes Zheng He, Hong Bao, Zhou Man, Zhou Wen y Yan Qing merecen ser recordados y alabados ya que fueron los primeros. Quienes los siguieron, por muy grandes que fueran sus logros, no hicieron sino navegar tras su estela.

Habría sido entonces, Hong Bao —uno de los almirantes eunucos comandados por Zheng He— quien recibió el encargo de relevar el mundo hacia el Este, a partir de un punto fijo establecido en las Islas Malvinas (paralelo 52). En cumplimiento de su tarea llegó en forma accidental hasta la mismísima entrada del estrecho, que está ubicada en la misma latitud de Canopus, la estrella guía de las navegaciones chinas en el hemisferio Sur.

En el Capítulo III, el viaje de Hong Bao (se pronuncia “Pao”), el autor anota este párrafo de Pigafetta:

Después de pasar a fijar el rumbo hacia el grado cincuenta y dos en dirección del mencionado Polo Antártico… encontramos de milagro un Estrecho…

La conclusión de Menzies es que, el hecho de que fijaran el rumbo hacia el grado cincuenta y dos, indicaría que Magallanes sabía que a los 52°S encontraría el estrecho que más tarde llevaría su nombre, y que Europa tiene una gran deuda con China por haber sido ésta pionera en el conocimiento de la comunicación entre el Atlántico y el Pacífico.

Me pregunto por qué el ámbito académico no ha hecho grandes esfuerzos por desmentir la teoría de Menzies, que contradice (que refuta) la Historia de Occidente.

Cuando Menzies encara el tema de los mapas, toca un punto sensible. Los investigadores actuales tienen muchas dudas respecto de mapas como el de Martin de Bohemia, Waldseemuller, Piri Reis y otros. Creo que la clave es la cartografía. Es que los mapas contemporáneos de Colón y Magallanes tienen datos cuya procedencia es un misterio muy grande y nadie ha logrado descifrar. Hay mapas todavía más viejos donde la “Tierra Incógnita” ya estaba dibujada  con su carga de magia y de gigantes.

El Estrecho estaba dibujado, y América ya tenía ese nombre en el primer globo terráqueo construido por Martin Waldseemuller en 1507. Hay que tener en cuenta que en el viaje de Colón en 1492 sólo se conocieron algunas islas. Se dice que el Almirante murió sin saber que había descubierto un continente.

He leído autores que afirman que el mapa del Almirante Otomano Piri Reis tiene datos tan exactos que podrían ser satelitales. Hay otros que aseguran que “son” datos satelitales. El mapamundi de Piri Reis tiene material que se puede rastrear en la cartografía previa pero, al parecer, hay otras fuentes cuyo origen se desconoce.

El principal argumento de Gavin Menzies es que fueron los chinos quienes relevaron el mundo desconocido. La manera en que esos datos pasaron a manos de los cartógrafos de las nuevas potencias náuticas del siglo siguiente, está más cerca de la novela que de la ciencia. Pero es probable que la cartografía de ese entonces haya dado lugar a la intriga y al espionaje. Había un mar tenebroso y desconocido; se adivinaban otras tierras. El conocimiento se adquiría por cualquier medio. Atribuye al explorador veneciano Niccolò dei Conti la sustracción de los mapas. Al parecer, este personaje estaba en Calicut en 1421 cuando la flota china permaneció por un tiempo en ese puerto. Dice Menzies que Conti llegó a estar embarcado en una de las naves de la flota. Con los mapas en su poder regresó a Venecia donde entregó los datos al cartógrafo Fra Mauro y también a Don Pedro, hermano de Enrique el Navegante.

Fra Mauro habría terminado su mapa en 1459 y lo envió a Portugal, la potencia navegante de la época.

Gavin Menzies dice:

Estoy convencido de que la única persona que podría haber sido, fue Niccolò da Conti. Éste se encontraba en Calicut[1] en la época en que los juncos chinos atracaban llenos de pasajeros, y se aprovisionaban en su viaje de paso al Océano Índico. (…) Da Conti (c. 1395 a 1469) fue contemporáneo de Fra Mauro (c.1385-1459), ambos procedían de Venecia, y se dedicaban a la exploración o, mejor dicho, al estudio de la documentación de que se disponía. Fra Mauro estaba trabajando para el gobierno portugués, además de ser el editor de las historias de da Conti. Poggio Bracciolini, secretario del Papa, fue también el intermediario entre el Papa, Fra Mauro, y el gobierno portugués. No hay registro de la existencia de otros mercaderes venecianos en la India en esa época, y mucho menos en Calicut, en el período en que los chinos pasaron por allí. Sería extraordinario que la persona de confianza de Fra Mauro no fuera otra que da Conti.

Éste fue el eslabón decisivo y concluyente en la cadena que conecta los mapas dibujados por los cartógrafos chinos durante los grandes viajes de exploración de la Flota del Tesoro Imperial y los consiguientes descubrimientos portugueses basados en los mapas misteriosos que estaban a punto de obtener. Los conocimientos chinos así como también los mapas fueron transferidos de da Conti a Fra Mauro, y de él a Don Pedro de Portugal y al Príncipe Henrique “el Navegante”. (…) Si la descripción de Fra Mauro se produjo como consecuencia de los viajes de da Conti a bordo de las naves chinas, ésta se originó en un testigo confiable y preciso como ya lo he revelado. En estas circunstancias, parece sensato analizar el reclamo de Fra Mauro y da Conti en cuanto a que un junco, una embarcación china, había efectivamente dado la vuelta por el Cabo de la Buena Esperanza y luego navegado por el Atlántico Sur.

Si es así, fue un logro sobresaliente tanto para Pedro Álvares Cabral (1467-1520) cuanto para Bartolomeu Dias (c. 1450 a 1500), los primeros europeos en circunnavegar el Cabo de la Buena Esperanza y aventurarse en el Océano Índico, recién por el año 1488. Para haber trazado el Cabo con tanta precisión Fra Mauro debió haber tenido la copia de una `carta´ que le mostrara de modo fehaciente la forma y la ubicación exacta de la punta sur de África. Da Conti pudo haberle traído esta clase de  mapa, obtenido durante sus viajes a bordo de la flota china.

Hay dos supuestos: uno: los chinos relevaron el mundo nuevo. Dos: esos documentos fueron sustraídos y pasaron a Occidente. Y por último, como si pusiera un candado, asegura el autor que los archivos sobre los viajes de Zheng He fueron quemados por la nueva administración luego de la muerte de Zhu Di, el Emperador que “había decidido crear un imperio marítimo que se extendiera a través de los océanos”.

Han pasado muchos años desde que Gavin Menzies presentara su teoría y quizá el mundo no ha cambiado. Tal vez, todavía, mucha gente crea en el huevo de Colón y en las patas enormes de los Patagones. La Historia no se conmueve con un libro por más éxito que tenga.

Mientras tanto la pregunta queda sin responder: ¿cómo supieron todo los cartógrafos?

[1] Por entonces también llamada la Ciudad de las Especias, en la zona sur del estado de Kerala, en la India.